- Carabanpet
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- kayak con perro
Cuando decidí recorrer con Yeiko el Algarve de Portugal y empecé a investigar la zona para saber qué playas son petfriendly y otras informaciones útiles para nuestro viaje llegó el primer dilema. Quería visitar la famosa Cueva de Benagil, sólo accesible por mar.
Había dos posibilidades de entrar en la cueva: en barco que admitiera perros o en kayak. No tuve problema para encontrar ambas opciones pero me gustó el reto del kayak con Yeiko. Y así fue como nos lanzamos al Atlántico sin haber hecho kayak nunca… ni juntos ni separados.
Si quieres hacerlo, el primer consejo es que madrugues y acudas a primera hora de la mañana antes de que miles de personas abarroten la zona. La pequeña playa de Benagil es apta para el baño pero su proximidad a la cueva provoca que muchas canoas y embarcaciones circulen por allí.
La ida fue una experiencia inolvidable. Yeiko aún no nadaba pero se situó en el kayak como si hubiera montado más veces. Fue una travesía tranquila disfrutando del mar, la brisa y los primeros rayos de sol de la mañana. En un cuarto de hora como mucho llegamos a la cueva donde todavía había pocas personas y otro perro.
Pasamos un rato agradable admirando el gran agujero en el techo y el Valle de Piedras. Pero al volver a la playa todo cambió.
No sabía por qué me resultaba tan difícil remar. A la ida no había tenido que hacer tanto esfuerzo y avanzaba mas. Pensé que se debía al oleaje de las embarcaciones y kayaks que ya empezaban a juntarse en el mar.
Me extrañó que Yeiko iba tranquilo pero se había colocado de manera diferente que a la ida.
Después de un esfuerzo titánico logré aproximarme a la playa. A lo lejos veía que la chica del alquiler del kayak me hacía gestos que yo interpreté como que tenía que entrar por la zona habilitada para las piraguas… pero estaba equivocada.
Cuando llegamos a la orilla me explicó que lo que trataba de decirme es que me diera la vuelta porque ¡iba montada al revés y había hecho el trayecto como si fuera marcha atrás en un coche!
No sólo me dio la risa, aquel día y cada vez que lo recuerdo, también me llevé un consejo de por vida.
La chica me preguntó si no había notado algo raro en mi perro durante el viaje de vuelta. Le comenté que había cambiado de posición, a la ida los dos mirábamos al frente y sin embargo, a la vuelta íbamos espalda con espalda. Resulta que Yeiko iba bien, su instinto animal hace que se posicionen perfectamente en cualquier lugar porque saben dónde está el norte. Así que aquel consejo de “La próxima vez haz caso a tu perro que ellos no fallan” lo guardo para siempre.
La segunda vez que hicimos kayak fue en el Pantano de San Juan (Madrid) con un grupo de humanos y perros justo un año después de viajar a Portugal. Y como Yeiko ya nadaba disfrutó mucho las zonas de playa que hay en este pantano.
Os animo a que viváis la experiencia de montar en kayak con vuestro perro, no es difícil ni es necesario tener experiencia… y de paso os podéis dar un bañito juntos.
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